Hay barrios que se conocen mejor caminándolos. Santa María la Ribera es uno de ellos. Entre casonas antiguas, árboles que acompañan las banquetas y edificios que guardan más de una historia, el barrio invita a perder un poco el rumbo. Aquí, una visita al Kiosco Morisco puede terminar en una exposición, un café improvisado o una larga sobremesa.
Ahora, el recorrido tiene una nueva parada…

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Churrería El Moro abre una nueva sucursal en la esquina de Jaime Torres Bodet y Salvador Díaz Mirón, a unos pasos del Kiosco Morisco, el Museo Universitario del Chopo y la Alameda de Santa María. Una llegada que se siente natural en un barrio donde la historia y la vida cotidiana conviven a cada paso.
Porque si algo tiene Santa María la Ribera es precisamente eso: lugares que permanecen y otros que, poco a poco, encuentran su lugar dentro de la colonia.

Desde hace más de nueve décadas, El Moro ha sido parte del paisaje gastronómico de la Ciudad de México. Lo que comenzó como una churrería en el Centro Histórico se convirtió con el tiempo en uno de esos lugares a los que se vuelve una y otra vez. Por los churros recién hechos, por una taza de chocolate caliente o simplemente porque algunas tradiciones saben mejor cuando se comparten.
Su nueva dirección también llega con una historia propia. Durante años, entre las anécdotas que han pasado de generación en generación en el barrio, se ha contado que en este mismo espacio existió una antigua cantina donde José Alfredo Jiménez trabajó como mesero antes de convertirse en una de las voces más importantes de la música mexicana.
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Es una de esas historias que forman parte del imaginario de Santa María la Ribera y que hacen que sus calles tengan algo más que arquitectura: memoria. Así, El Moro se suma a un barrio que se ha construido a partir de sus encuentros. Museos, parques, cafeterías, mercados y pequeños comercios que hacen que recorrerlo nunca sea exactamente igual.

La nueva sucursal no busca cambiar esa dinámica, sino formar parte de ella. Quizá después de caminar por la Alameda. Antes de entrar al Chopo. En medio de una tarde sin planes o como el pretexto perfecto para terminar una ruta por Santa María la Ribera con churros y chocolate caliente.
Porque algunas de las mejores formas de conocer una ciudad siguen siendo así: caminando sin prisa, siguiendo el antojo y dejando que cada barrio cuente su propia historia.
Dirección: Jaime Torres Bodet 152-C2, Sta María la Ribera
IG: @churreriaelmoro





